martes, junio 27, 2006

Hoy te extrañé

En el verano, con unos compañeros, pintamos un mural en la entrada de la ciudad, en la pared de una escuela. Estuvimos un mes y una semana haciéndolo y sin agrandarnos, es uno de los mejorcitos que hay, no porque sea bueno, sino porque los otros son una verdadera garcha...
Lo odiamos al final, porque nos tenía podrido, pero ayer lo extrañé y me dieron ganas de verlo y reinterpretarlo.
La historia del muralcito es sobre cómo los niños(las personas) pueden tener armas y pueden empezar a luchar contra las diferentes adversidades que se presentan en el mundo por medio de la educación, de cómo estar educados nos permite seguir adelante y convertirnos en hombres y mujeres con una base firme en la vida. Hay dragones, libros como balsas, lanzas de lápiz, murallas destruidas por los niños buscando escapar de la ignorancia, primeros planos de banderas(que ahora con lo del mundial quedan exelentes) y aguas chocolatosas(que en su momento todos interpretaban como producto de las papeleras), en fin, tiene de todo.
Pero el motivo no era contar de qué se trataba el mural, sino cómo me sentí ayer.
Sentí toda esa lucha adentro mio y si en mis manos hubiese estado el que un auto me choque, lo hubiese hecho, porque la incomodidad, la incertidumbre y la lucha interna que había entre mi YO positivo, y mi YO que a todo le encuentra un pero y un lado malo, era insoportable.
Sabía que tenía que pasar ese momento, pero de pensarlo, se me erizaba todo, y la poca seguridad que me quedaba se iba como rata. El miedo me abrazaba como si fuese mi amigo del alma y los nervios volvieron a pelarme las manos, dejándolas como si de un leproso se tratase. El corazón latía a trescientas revoluciones, y los 4 grados de temperatura no se notaban, porque yo transpiraba como si estuviera en pleno enero.
Entré a esa salita verdes y afronte a esos 25 demonios que me encantan, pero que me podían undir hasta la mayor oscuridad.
Y después de media hora, me desinflé...
Me alibié y cuando dijeron la nota, me rellené pero de un poco de orgullo. Me sentí tan bien como hacía mucho no me sentía, sentí que podía hacer algo bien y que lo que había planificado y organizado había dado frutos, me sentí normal. Sentí que la vocación tardía que estaba esperando había asomado a mirarme.
Y después lo extrañé. extrañé el mural y lo quise ver, quise volver a pintar la lucha, y volver a ver la victoria final, quise pintarme yo, pero peleando contra mi mismo, con verdaderas lanzas de lápiz y pinceles.
Y también te extrañé a vos...

2 comentarios:

Nene Tonto dijo...

Súper Nota la tuya, Joel!. Y no era tan terrible, además está buena interactuar con niños auqneu absorban muuuucha energía. Yo también hice un mural cuando estaba en 4º grado... q ternura.
Un abrazo
Pol

Roma dijo...

un mural
es mui representativo
predeterminadamente